IN MEMORIAM

MI ÚTIMA CARTA PARA FRAN (IN MEMORIAM)

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La esencia del aroma de Sevilla impregnó tu marcha, ese olor a Azahar, a Jazmín y Adama de noche que nos trae el recuerdo del patio de nuestra casa en San Jerónimo, aquel patio donde jugamos al escondite, donde salteamos y trotamos y donde aprendimos y desarrollamos ese amor por la naturaleza, la buena vecindad y por la vida, en aquellas Humildes casas, pero dignas, donde padres con pocos recursos ponían grandes a un rosario de churumbeles.

 Acompañaron tu partida, esos recuerdos y esos olores a Semana Santa a cera derramada a incienso por cualquier parte y a pestiños enmelados y torrijas borrachas de la pastelería de La Campana y a esa la hirviente garrapiñada que escondía su corazón en esa azúcar derretida.

Me viene a la cabeza esos recuerdos de Domingo de Ramos bien vestidos con ropa nueva de estreno, pagados con las papeletas del ditero que durante todo el año amasaba la masita necesaria para su adquisición y de paseo por las iglesias sevillanas al acorde de los primeros sones de las cornetas en la puerta de la iglesia de la Iniesta. Esos recuerdos de la Sevilla festera, al olor de la manzanilla y del albero recién mojado, de pescaito frito y de sones de sevillanas, ha esa tostá untada con manteca colorá con sus chicharrones y el café calentito de casa manolo o los famosos churros de la Macarena.

Cantidad de recuerdos, el recorrido de la calle San Luís de camino al colegio de la Salle, la comida en el Hospicio de San Luís de los Franceses donde nuestro padre creció entre monjas y trabajos de enfermería, el Pumarejo, plaza donde nuestras primeras fechorías estuvieron presentes y los caramelos de casa Mauri o los dátiles del carrillo de chuches de D. Salvador ¡Mira que estaban buenos!

Después de tu marcha hemos recorrido esas calles y esos sitios como homenaje a nuestra infancia y en recuerdo a tu memoria, querido Paco, hermano, te despedimos en la tierra que nos vio nacer donde nuestros padres nos dieron lo mejor que tenían su amor y su cariño y el resultado de tantos esfuerzos por sacarnos adelante con mil fatigas como decimos por allí abajo.

Ahora hermano repaso nuestras andanzas para dar solución a muchas situaciones complejas y me llena de satisfacción haber podido echar una mano cuando tu me lo pedías. Son de esas cosas que me hacen crecer y que me dejan frio en este momento, pero lleno de satisfacciones, no es un sentimiento egoísta ya que es el resultado de una labor; creo que bien hecha, que almenos siempre intentó aportar un soplo de aire fresco a los diferentes momentos.

Querido hermano esta es mi última carta para ti, en la anterior “Una carta para Fran” te invitaba a la lucha por sobrevivir y a sacar adelante tu vida, tu casa y tus hijos, hoy es mi adiós, nos has dejado, pero quedará para siempre dentro de mí mi más profundo sentimiento de amor y cariño que siempre nos tuvimos, lo demás ya es historia, me quedo con lo positivo y arrincono las cosas negativas que no sirvieron para nada.

 Querido hermano siempre estará conmigo, un sitio en mi corazón siempre tendrás, ahora pongo rumbo a otros puertos porque la travesía sigue, ya sabes que no soy marinero de tierra ni de un solo puerto, quedan muchas escalas por hacer, sentiré que no me puedas acompañar por aún la vida me deja que siga realizando esas travesías donde yo aun me siento necesario.

Hermano, donde quieras que tu estés llévate mi cariño y no te olvides de las próximas citas en el Sánchez-Pizjuán.

Con el mayor de mi sentimiento hermano, que descanses en paz. ¡Hasta siempre!

P.C.G.-Madrid. 16/03/2019.

Fotografias: Jesús Caraballo.

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