JESÚS ACEBES ROMERO, IN MEMORIAM.

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Las sombras de la tarde recibieron tu alma, el camino se hizo corto, pero tú huella profunda queda en mi corazón, el destino rompió el momento y segó la luz que alumbraba tus días.
Tu pequeño corazón se partió y paró su ritmo; ¡Vaya capricho! El no quiso seguir marcando el paso del tiempo y hoy separa nuestros destinos pero lo vivido no se pierde, lo aprendido queda y los recuerdos y nuestro cariño hacia ti perdurará para siempre.
27 años caminamos juntos, 27 años convivimos, durante 27 años querido Jesús, labrámos sentimientos puros, gran confianza, amistad, complicidad, y hermandad.
Nos duele tu marcha, ese adiós definitivo que nunca creímos que fuera posible ver pero sabemos que desde tu nuevo sitio en el universo velarás por todos los que te quisimos y en especial por tu madre, por tu padre, hermanos, tíos… amigos.
Por cierto no te olvides de Montero al igual que de otros tantos, otra alma gemela de hermano mayor que siempre te hizo ver cuál era el momento propicio, la oportunidad necesaria y el exacto instante, él te transmitió también su experiencia y te hizo ver sus enseñanzas, en definitiva te hizo crecer y lo hicisteis juntos.
No puedo llorar tu marcha querido Jesús, el dolor de la misma me ha dejado paralizado, aún no lo puedo entender aunque capacidad tengo para ello, pero no quiero ver la realidad de estos momentos, quizás por que te quiero demasiado para tener que prescindir de tu presencia entre nosotros, de tu cariño, tus besos y tus abrazos.
Creo ser egoísta querido sobrino, pero hay cosas en la vida que no estoy dispuesto a asumir por injustas y tu marcha es una de ellas. Estos sentimientos que la familia compartimos de forma común también se extiende a tus amigos y conocidos quienes nos acompañaron y nos acompañan para que juntos podamos llegar a asumir de mejor manera tu marcha.
Hoy abrazo a Tere tu madre, mi amiga de tantos años, después mi cuñada y hermana en todo momento como siempre, pero hoy lo hago por que me sirve para que a través de ella te sienta y me aporte la fuerza necesaria para poder llevar este dolor con más resignación. Ella tan especial siempre para mí, como digo, amiga, compañera, confidente… Entrelazamos nuestros brazos y nos transmitimos esa fuerza necesaria para emprender esta nueva etapa.
También junto a tío Jesús, tu padrino, nos hacemos fuertes y procuramos darnos los ánimos necesarios para que tu ausencia nos sea más llevadera como bien he dicho.
Cuando cayó la tarde sonó el teléfono, todo había cambiado y un remolino de cosas acontecían a nuestro alrededor nunca nada sería igual, la fría noche nos envolvió y un gran escalofrío estremeció nuestros cuerpos.
Ya seguimos el camino, algo nos falta a nuestro lado pero nos queda la satisfacción de haber podido ayudarte en lo que pudimos cuando lo solicitabas, dejas un rastro de superación, de nobleza y de cariño que nunca podremos dejar de sentir y con ello tu tío Jesús y yo, con eso nos quedamos.
Pedro C. G. Zamora
05 octubre de 2018.

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