¡NO SON CIUDADANOS! SON ASESINOS, DELINCUENTES, CÓMPLICES Y VERDUGOS. RECONOCIMIENTO, JUSTICIA Y REPARACIÓN, LOS DELITOS DE LESA HUMANIDAD NO SE RECONOCEN EN ESPAÑA Y SE FRENA LA JUSTICIA UNIVERSAL, ESTAMOS EN 2016.

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Cuando se habla de la historia de España y se hace referencia a los 45 años antes del momento constitucional, siempre se habla de las dos España, esas dos Españas enfrentadas y de donde surgieron rencores y heridas que a día de hoy aún no han podido cicatrizar. Si, si no han podido cicatrizar. Pero es aún peor la falta de JUSTICIA, RECONOCIMIENTO y REPARACIÓN, es una asignatura pendiente.

Demasiadas crueldades, demasiadas atrocidades y prepotentes actitudes que llevaron a dejar la dignidad de muchos ciudadanos arrastrándose por los suelos. El estado glorioso y victorioso nacido de un golpe militar, segando la soberanía del Pueblo, dejaron demasiados muertos en el camino; no hablo literalmente de personas fallecidas, hablo de algo peor, de muertos vivientes que siguen teniendo heridas abiertas enquistadas e infectadas llenas de pus y de dolor, y que aún hoy siguen sangrando.

La sacro santa victoria de aquel general, que en nombre de Dios quiso traer el esplendor a nuestra Patria, hizo quebrar por generaciones el mayor signo de identidad de las personas, su dignidad, sus derechos y su desarrollo en paz y en libertad.

Del silencio represivo que impuso el Nuevo Régimen, surgieron voces defensoras a ultranza de los valores del movimiento, son esas voces a las cuales situaciones como estas siempre le vienen muy bien, pero que muy bien para hacer del dolor de los demás los más prósperos negocios.

Al final de aquellos 40 años, cerramos una etapa de la historia de este país, que yo me atrevo a decir que se cerró en falso, nos pintaron un escenario diferente lleno de ilusión y progreso y el paso del tiempo ha venido a demostrar que algo ha fallado y que en algo nos hemos equivocado todos los ciudadanos y ciudadanas  de este país.

Muchas de aquellas mismas personas que en su día votaron reforma institucional y constitucional, hoy se aferran cual naufrago a la  tabla salva vidas del más recalcitrante y corrupto conservadurismo latente, patente  y extremadamente corrupto.

A veces hay que cambiarlo todo para que todo siga estando igual. Los poderosos siguen siendo poderosos, los capitalistas, siguen ejerciendo la usura más estricta para beneficio propio descarnando las arcas públicas y el bolsillo de los ciudadanos que hoy tiene la suerte de mantener su empleo, de los que no lo tienen, ni hablamos esos están postergados a no salir del propio agujero en años y mejor que ahí se queden,  piensan algunos de estos grandilocuentes personajes.

Ahora nos centraremos por otra parte en las heridas no cicatrizadas. Esas que aun duelen, esas heridas que surgen del escarnio de la propia dignidad de las personas, del maltrato, de la tortura y de la sinrazón. Vivimos en un estado cínico, desolado y arruinado por el egoísmo de los de siempre, que no quiere reconocer, todo lo que en este lugar llegó a suceder en su día y otras que aún hoy suceden y nuevas formas delictivas que también sedán  y que arrebató la vida de muchas personas y otras las dejó mancadas para siempre.  Terrorismo de estado o de guante blanco ¿Cuantas veces habrá que decirlo para que lo lleguemos a ver? La tortura, el tráfico de personas, las desapariciones masivas  de muchas de ellas, el maltrato… esas fueron la sintonía del momento que convivimos y vivieron junto al silencio y las voces calladas por el miedo inquisitorial. Es lamentable que no se quiera hablar claro decir lo que real mente sucede y sucedió.

Orfelinatos, casa cunas, inclusas, preventorios, casas de piedad… Pongámosle cara al asunto. El Estado subrogó  la guarda, la custodia y la seguridad de los ciudadanos; para dejar su responsabilidad lejos de todas las arbitrariedades, a organizaciones y congregaciones formadas por personas de cuestionable reputación y escrúpulos inexistentes, que actuaron en nombre de Dios, del evangelio y de los valores morales más estrictos, la salvaguarda de un sistema que según sus progenitores, era el ejemplo de la más absoluta prosperidad, aunque sería mucho mejor decir de la más severa y complicada oligarquía absolutista.

Hoy muchas de aquellas personas que sufrieron esas situaciones, al relatarlas, sus ojos se humedecen, su voz se entre corta, su aliento desfallece, su agonía se acrecienta y su desesperación les deja hecho un trapo.

Hablo de personas que sufrieron los mayores abusos que en este país se hayan podido cometer hasta el momento, existen personas y no hablaré de sexos, que sufrieron abusos sexuales por parte de siervos de ese Dios que  dicen que  redime  todas las culpas, por personas sin escrúpulos y gente que disfrutaron haciendo sufrir a sus iguales de las más diversas formas. Hoy siguen llorando aquellas situaciones, mujeres y hombre con suficiente edad para que pasado unos años esto parezca a nunca pasó. Pues no, pasó y hoy no se han reparado esas heridas. Cuando oyes sus relatos, la sangre hierve, los pelos se ponen como escarpias y la rabia contenida sale de lo más profundo de las entrañas. Hay quienes dicen que fueron otros tiempos, si pero no, otros sí, pero estos también, gracias deberían dar de no ser ellos sus víctimas.

Hoy aquellas atrocidades se repiten y nuestro amado sistema jurídico se encarga de que eso no tenga fin, no se quiere hablar de ello. Si pasa el tiempo y todos mueren, ya no se sabrá nunca la verdad y entre tanto, entre prescripción y prescripción nos podemos mover de juzgado en juzgado de termino leguleyo en termino leguleyo… ¿Quién puede entender esto?

El Tribunal Supremo y el Consejo General de Poder Judicial junto a otros estamentos,  tiene mucha, mucha culpa de ello, sus sentencia hacen que queden en la mayor de la impunidad miles de casos que nunca podrán encontrar la justicia en España dadas las diversas prácticas corporativistas y protectora de un sistema legislativo caduco y de unos ejecutivos vendidos al pacto constitucional que un buen día se gestara y que sigue oliendo cada vez más a rancio y que en algunos momentos incluso hiede.

Estos últimos días he podido convivir con personas que se ven afectadas por situaciones de este tipo, madres que perdieron a sus hijos porque se los vendieron engañándolas diciéndoles que nacieron muertos, mujeres y hombres que sufrieron tratos vejatorios en los preventorios, personas que sufrieron persecución acoso y degradación por  individuos pertenecientes  al  Antiguo Régimen, locos encerrados en manicomios que nunca tuvieron ningún síntoma de ello, personas encerradas en reformatorios que no tuvieron por qué estar ahí…Unos fueron los actores, otros los consentidores y  hoy nuestro Estado se hace también cómplice de todo ello con sus actitudes.

No son número, no son muebles, no son cualquier cosa, son Personas y estás según dicen las Naciones Unidas, en su declaración de los Derechos de la Persona deben ser respetadas como tales, como respetados deben ser nuestros derechos. Naciones Unidas, a esa entidad a la cual también subvencionamos entre todos y que nunca se sabe muy bien cuál es su cometido dado los resultados que podemos ver en muchas ocasiones y donde algún elemento díscolo de su naturaleza, encontró el lugar perfecto para esconder sus culpas..

RECONOCIMIENTO, JUSTICIA Y REPARACIÓN, eso es lo que reclaman las víctimas de estas atrocidades y tropelías.

Nuestra democracia ya no tan joven después de más  de cuarenta años, tantos como duró la dictadura, aún no ha hecho justicia y farisaicamente seguimos mirando para otra parte y las nuevas generaciones que no vivieron estas cosas hoy todo esto les suena a música celestial, a rancio a viejas historias pero no puede ser, no debe ser así, por eso se hace cada vez más necesaria una ley reparadora y reguladora sobre estas situaciones. Los políticos de este país, tenemos una deuda con el pueblo soberano, con la gente de bien y con las personas honestas y coherentes. No sé si será posible o no pero lo que sí puedo asegurar que el intento no fallecerá, sin que antes se hayan agotado todas sus fuerzas.

Quiero dedicar este artículo a esas personas, madres dolientes, mujeres y hombres de los cuales se abusaron, a aquellos que hoy no pueden ya ni siquiera elevar su denuncia por que no tienen voz y a sus familias, a  aquellos que sufren aún hoy las terribles consecuencias de una lacra que existiendo y habiendo existido en estos momentos, pasean su palmito por doquier como dice a canción, en sus conciencias; si es que la tuvieron alguna vez y les queda; en su pecado tienen la penitencia, pero que sepan que siempre habrá mientras vivan, personas que les reclamarán justicia y personas que siempre apoyarán que los derechos humanos sean reconocidos y respetados para todas y todos en nuestro país.  Ustedes

¡NO SON  CIUDADANOS!  SON ASESINOS, DEINCUENTES, COMPLICES Y VERDUGOS.

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