PASCUAL MIRALLES HABLA DESDE EL SENTIR DE LA CALLE Y DESDE SU EXPERIENCIA PERSONAL DIARIA.

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Hace unos días mantuvimos un encuentro con Pascual Miralles, en el madrileño barrio de Lavapiés, en el distrito centro de esta capital, Pascual, el Minutero de la Plaza de Oriente de Madrid desde hace ya algunos años y creador de una técnica de fotografía antigua que ha sabido rescatar del baúl de los recuerdos donde yacía desde hace un buen puñado de años. Repasamos una vasta singladura por el devenir del día a día de los Artistas Urbanos, sus problemas y su idiosincrasia.

Él nos pudo contar, como cada día se ve asediado por los miembros de  seguridad de la plaza; donde realiza su actividad artística, dependientes del ayuntamiento de Madrid; la llamada Guardia Urbana o municipal  y de cómo es vejado y humillado con un trato nefasto y grotesco por parte de los citados, que para nada debería darse en un país como en nuestro donde supuestamente, la constitución recoge la necesidad del patrocinio y el mecenazgo de la cultura en el más amplio sentido de la palabra.

La constitución de 1978.

PREÁMBULO La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de: Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo. Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular. Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones. Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida. Establecer una sociedad democrática avanzada, y Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.

Artículo 10 Derechos de la persona 1. La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social. 2. Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España.

Artículo 46 Conservación del patrimonio artístico Los poderes públicos garantizarán la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España y de los bienes que lo integran, cualquiera que sea su régimen jurídico y su titularidad. La ley penal sancionará los atentados contra este patrimonio.

Hoy Pascual me ha contestado a través de las redes sociales con la siguiente misiva:

A Pedro Caraballo Garrido:

Con respecto a lo que hablamos sobre la regulación de las artes de calle… tema complejo y delicado

No confío en las asociaciones que se crean para intermediar con el ayuntamiento, barren para sus intereses.

Las calles se saturan y desaturan solas… los malos personajes, malos plagios, acaban en poco tiempo disipándose.

Si acaso yo apostaría por tres normas de sentido común:

– Nada de sintéticos, nada de disfraces de carnavales comprados en tiendas de carnaval, sólo creaciones originales creadas por el mismo artista

– Ojo con los plagios, El que plagie a un personaje anterior y por tanto original, que mueva el campamento, que no lo tenga que mover el artista original porque el plagio ha llegado media hora antes… habitualmente los plagios tienen un rasgo ético nulo… y si es posible utilizarán cualquier tipo de artimaña para desalojar al original, intimidación verbal e incluso física… yo lo he sufrido, y he visto a otros que también lo han sufrido

– Control y freno de las mafias de los ¿”artistas”? de calle… hay un grupo de búlgaros (todos no son iguales) que creen la calle es suya, fusilan a los personajes malamente, plagios con una calidad nefasta… y echan o piden comisión al nuevo artista que llega con una nueva creación, a veces muy válida y muy original, que tiene algo nuevo que ofrecer y privan a oriundos y foráneos de esa nueva versión

En la Plaza de Oriente se pone este de las copas, sólo tiene tres temas… un coñazo deprimente estar cuatro horas al lado de él… Jordi, señor mayor búlgaro, toca el acordeón de puta madre, el tarao de las copas tiene permiso de músico, Jordi no… el tarao llama a la policía para que echen a Jordi, Jordi lleva al menos diez años, el tarao de las copas es posterior.

Como se puede ver, el arte en la calle debe de mantener una mínimo a regulación para que funcione; podría crearse un censo de artistas y espacios ya que si no estamos ante la ley de la jungla. Hace algún tiempo la anterior alcaldesa de Madrid; Ana Botella, tuvo la genial idea de regular mediante casting, el poder ejercer en la vía pública este tipo de actividad. Desde mi modesta opinión y basándome en los textos citados anteriormente, creo que se da una clara situación de agravio comparativo ya que existen personas que ejercen una evaluación previa al espectador para que el desarrollo de la actividad sea posible o no en función del resultado de la misma, parece un chiste pero en Madrid y en esta nuestra España casi todo es posible.

¿No sería mejor dejar que fuera el propio viandante el que con su gratitud y voluntariedad evalúe la profesionalidad del actor?

Para colmo de males, aquellos que no fueron bendecidos por la mano de la insigne, si pagan una licencia como vendedor ambulante, si pueden ejercer la actividad en la calle, pues bien, hay que recordar a alguien que la calle es de todo y no como dijo en su día El prodigioso  Manuel Fraga “La calle es mía”. Estoy de acuerdo que todo en exceso crea malos hábitos pero ni tanto ni tan calvo.

Invitaría a nuestros dirigentes políticos a que visitasen algunas ciudades europeas y tomasen ejemplo de algunas cosas, la cultura es el bien más preciado que la ciudadanía tiene sin necesidad de que nadie nos imponga su yugo y por ello existe la necesidad de defenderla.

Desde esta página, quiero elevar a Manuela, nuestra actual alcaldesa de Madrid, que existe una necesidad imperiosa de dar un marco legal a este tipo de actividades para evitar las malas artes de algunos colectivos o personas despiadadas.

Esta actividad, supone la subsistencia de personas que han decidido salir de una situación personal complicada sin tener más oficio ni beneficio que el que le otorga la propia calle y sus convecinos.

Existen actividades centradas en el arte que supone la propia artesanía y de la recuperación cultural como es el caso que hoy me ocupa.

Hay que escucha a la calle, a sus gentes y a los vecinos, no vale decidir sin contar con ellos, en muchos casos la injusticia es la esencia de su consecuencia.

Detrás de estos artistas en muchos casos, existen unas vidas llenas de carencias esenciales para que le desarrollo personal se ajuste al marco jurídico de nuestro sistema de gobierno y por encima de eso para que se puedan adaptar al menos en una mínima parte a la Declaración de los Derechos Humanos. No se trata de aceptar cualquier cosa pero si de poner freno a alguna situación que por injusta ralla una impropia ilegalidad.

Como ciudadano de Madrid Manuela, solicito de tu atención para este colectivo que en muchos casos están situados dentro de la propia exclusión social y merecen un mínimo de atención desde mi modesto punto de vista.

Muchas gracias.

P.C.G.- MADRID.

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Un comentario sobre “PASCUAL MIRALLES HABLA DESDE EL SENTIR DE LA CALLE Y DESDE SU EXPERIENCIA PERSONAL DIARIA.

    Pascual Miralles escribió:
    11 de agosto de 2015 en 16:14

    La chica que está sentada en la foto es Rita Gyorfi, mi compañera de trabajo durante ocho años. La única que es capaz de hacer todo el proceso de la minutera de principio a fin… Desde marzo de 2013 sufríamos acoso diario, le podía enseñar a la policía el art. 46 de la consti, varios reconocimientos de prensa, una denuncia a mi favor de un instituto de conservación de patrimonio, etc- pero les daba igual, el mando les había ordenado que se me desalojaran… más tarde gane un juicio por desobediencia a la autoridad… recuerdo una de tres coches y ocho agentes… me sentí un terrorista cultural importante… Rita tuvo que marcharse al suroeste de Inglaterra, trabaja de traductora ingles español y magiar… y entre col y col lechuga, los fines de semana hace incursiones con la minutera que se ve en la foto con más o menos éxito, pero en Inglaterra llueve demasiado… La situación era tan precaria que me vi obligado a vivir de okupa, he perdido mis herramientas, mi material informático, fotográfico y parte de los 40.000 negativos elaborados durante 15 años

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